Criadero Ximuva
  Canarios Rojos Mosaicos
 
Canarios Rojos Mosiaco

                                                      


Aunque el canario rojo mosaico siempre ha gozado devuna gran popularidad ha sido en los últimos años cuando el número de ejemplares criados se ha multiplicado, no hace falta más que darse una vuelta por cualquiera de los muchísimos concursos que se organizan en el pais para comprobarlo.

Los motivos del éxito de esta raza son muchos y variados, podríamos resumir los más importantes:

El buen hacer de los aficionados ha dado como resultado la obtención de ejemplares de gran calidad con un impresionante contraste entre el rojo de las zonas de elección y el blanco del resto del plumaje, confiriéndoles gran belleza, siendo entonces muy atractivos tanto para los entendidos como para los neófitos.

La apertura de los grupos de competición en líneas hembras y machos y la separación de los rojos marfil mosaico en un grupo aparte, es ya una realidad en la mayoría de concursos de importancia.

Los clubes de especialización del mosaico existentes en algunos países que presentan a concurso ejemplares macho de línea hembra y hembras de línea macho, además de poseer planillas de enjuiciamiento donde se enjuicia cada apartado de la categoría por separado.

Por último, estamos ante unas de las razas de canarios de color más prolíficas sin duda alguna, donde parece no afectar el alto nivel de selección que los criadores aplican, tanto es así, que sabemos de importantes canaricultores que los utilizan como nodrizas de otras razas que presentan más dificultades en la reproducción.

 

Historia

 

Podríamos escribir artículos enteros, intentando explicar el origen del mosaico en la canaricultura y llegaríamos siempre a la misma conclusión, no está claro. Existe

varias teorías e hipótesis todas ellas atendibles pero ninguna fiable al cien por cien.

Algunos autores afirman que los primeros ejemplares aparecieron en los EEUU después de la segunda guerra mundial ya que es desde allí de donde se tienen las primeras referencias escritas, otros dicen que en Holanda y otros Italia, como quiera, el canario mosaico que tenemos hoy, poco se parece a aquellas primeras descripciones, por lo que a efectos de selección sólo tiene un interés anecdótico, por otra parte no se puede descartar que hayan aparecido mucho antes en cualquier lugar del planeta y hayan pasado desapercibidos para los poco expertos ojos de su criador.

En cuanto a su origen genético, la teoría más extendida es que aparece por la hibridación con el cardenalito de venezuela. Este espléndido carduélido americano de predominante color rojo vivo, presenta un claro dimorfismo sexual, por lo que al cruzarlo con los canarios para introducir el rojo en los mismos se habrían obtenido los primeros mosaicos. Esto podría darse como bueno para el caso de las hembras de cardenalito ya que poseen algunas de las características propias del mosaico pero no ocurre lo mismo con los machos. Cualquier hibridista nos dirá que los hijos resultantes de una hibridación adquieren las características de los padres pero de ahí a decir que de un cardenalito y un canario no mosaico se obtiene mosaicos hay un trecho.

Otra hipótesis aunque menos extendida es la del cruce con el verdecillo. En algunos sujetos de esta especie encontramos semejanzas con la categoría mosaico, pero teniendo en cuenta que un exceso de nevadura produce la impresión de estar ante un mosaico, podíamos definir a estos ejemplares como nevados “amosaicados”, si se permite la expresión. Esta “tendencia al mosaico”, sumada a el alto porcentaje de fecundidad de los híbridos de este fringílido con canario invita a algunos a otorgarle la paternidad de la variedad que nos ocupa, pero las experiencias con el verdecillo que he leído en todos los artículos que han llegado a mi poder, son siempre a partir de canarias mosaico, por lo que mientras alguien no haga el trabajo partiendo de canarias intensas y nevadas y lo documente fiablemente no pasamos de otra posible teoría.

Hay una tesis que nos dice que hasta los años setenta existía un línea de mosaicos con buena localización de lipocromo en las zonas de elección pero también con abundante rojo difuminado en el resto del plumaje, pero en un breve período aparecieron ejemplares con mucho contraste entre el rojo propio de las zonas de influencia y el blanco del resto del plumaje, y al que llamaron “nuevo tipo”, y que presentaban además algunas diferencias con el tipo de canario de color criado en la época, ya que fueron ejemplares muy robustos, buen tamaño de cabeza, exceso de plumaje y gran cantidad de quistes, problema que fue eliminándose con los años, hasta su casi total desaparición, mediante un riguroso trabajo de selección y por sobre todo, aquí sí, sin lugar a dudas, con la ayuda del cardenalito de venezuela que aportó además del rojo propio de su especie, un plumaje sedoso y brillante. Por estas características se atribuye la aparición de este nuevo mosaico al cruce con glosters, un súper nevado.

Por último, mencionaré la tesis del autor italiano Diego Crovace que podemos resumirla más o menos así:

Todos los fringílidos, unos más y otros menos, tienen el plumaje de estructura nevada y es una realidad que en el período de reproducción, la casi totalidad de los machos muestran un plumaje más rico en lipocromo, no por una muda de la pluma sino porque diferentes cambios hormonales propios de esa época hacen que el lipocromo que se encuentra en el ápice de la pluma aparezca más visible.

Este fenómeno es menos observable en las hembras, ya sea por la menor cantidad de pigmento que éstas poseen en el ápice de la pluma o probablemente por un factor de mimetismo.

Casi de inmediato a los inicios de la cría doméstica del canario silvestre apareció la primera mutación de la pluma que determinaba una reducción de la misma y una pigmentación más marcada al disponer de la misma cantidad de lipocromo para una superficie más reducida.

Para distinguir esta variante de aquella silvestre se utilizó la denominación de intenso. Pero la aparición de esta alteración genética sobre el plumaje vino asociada a una “complicación” añadida, esto es, que acoplando dos sujetos nevados, cruce que en la naturaleza es exclusivo y normal, la pluma de la prole generalmente se alarga y se observa una acentuación de la nevadura. El problema se agrava si se persevera en este tipo de emparejamientos. Y si se cruzan dos intensos entre sí obtenemos sujetos nevados, intensos y doble intensos o intensos homocigóticos, por lo que se deduce que para mantener un largo de pluma óptimo lo más aconsejable es cruzar intensos por nevados. La mutación intenso es dominante sobre la nevada, es decir para obtener sujetos nevados necesitamos de esta categoría en doble dosis en sus genes correspondientes, la prueba empírica de esto es que si apareamos un sujeto doble intenso por un nevado obtendremos todos los hijos intensos.

La aparición de la categoría mosaico trajo desconcierto entre los normales cánones de selección, pero rápidamente se descubrió que el cruce de intensos homocigóticos por mosaicos también daba como resultado todos los hijos intensos portadores de mosaico y que cruzando nevados por mosaico se obtenían todos mosaicos portadores de nevado, por lo tanto es lógico deducir que las dos mutaciones que afectan a la estructura del plumaje son dominantes sobre la forma silvestre. El Sr. Crovace entonces, concluye que esta simple reconstrucción de los hechos nos revela que la categoría mosaico al igual que la intensa constituye una mutación de la forma ancestral, no siendo necesario atribuirle la aparición de esta categoría a ningún cruce del canario con otros fringílidos o carduélidos.

Sería lógico pensar que cada teoría de las antes expuestas tuvieran una parte de razón cada una, por lo que nos podríamos aventurar a quedarnos con lo más razonable de cada una e hipotizar diciendo que la categoría mosaico apareció en el canario por una mutación en la estructura de la pluma, que sufrió una “alteración” en su línea selectiva por su cruce con glosters, y que fue corregida y mejorada con la hibridación continuada con el cardenalito de Venezuela y tal vez con el verdecillo para la línea de lipocromos amarillos.

Otras consideraciones

En la actualidad existe una importante inquietud por parte de los criadores de rojos mosaicos, por descubrir el método selectivo a seguir para la obtención de las plumas remeras, timoneras y coberteras lo más blancas posibles, objetivo este por otra parte exigible en nuestro estándar de color que pide rojo en las zonas de elección y blanco tiza en el resto del plumaje, e indispensable por lo tanto, para conseguir el éxito en competición. Tenemos como siempre más de una versión al respecto.

No admite discusión el hecho que la alimentación influye. Por todos es sabido que durante el crecimiento de la nidada no se le debe suministrar alimentos que contengan carotenos ya que estos se depositarán en el hígado y serán transmitidos al plumaje a través del torrente sanguíneo y la epidermis. Pero tampoco se debe olvidar que los carotenos también se almacenan en los ovarios de las hembras por lo que habría que tener la precaución de suspender la administración de colorantes y alimentos que los contengan durante por lo menos dos meses antes de la puesta. Con frecuencia he oído decir a criadores que los pollos de la primera puesta suelen salir con las alas y colas pigmentadas, esto no es de extrañar, teniendo en cuenta la costumbre de muchos de pigmentar durante todo el año tanto a machos como a hembras.

Aún teniendo la precaución necesaria durante la cría obtenemos ejemplares con alas blancas y otros con alas amarillas en diferentes grados de intensidad, por qué? La versión más extendida es que los canarios lipocrómicos aunque carentes de melaninas en su fenotipo, conservan en su genotipo el Tipo base al que pertenecen, es decir serán negros, brunos, ágatas o isabelas, y que el blanco o amarillo de las alas está directamente relacionado a las melaninas que le corresponda genéticamente, siendo entonces los negros y sobre todo los brunos los que presenten más amarillo, mientras que ágatas e isabelas presentan remeras y timoneras más blancas, habiendo además una relación directa con la presencia del factor óptico de refracción que nos daría un lipocromo más intenso y brillante, ya que se habla de la existencia de feomelanina amarilla que desaparecería ante la presencia de la refracción azul.

Que todos los canarios lipocrómicos pertenecen a un tipo melánico es una realidad que no incuestionable y fácil de determinar, pero la relación entre remeras, timoneras y las melaninas se desvanece si tenemos en cuenta que la presencia o ausencia de melaninas tanto la eu como la feo, no afecta en nada al proceso de síntesis de los carotenos, y por sobre todas las cosas que se observan frecuentemente canarios de la serie negra y bruna con alas y cola totalmente blancas, y por el contrario muchos ágatas e isabel.

Algunos autores nos hablan de que posiblemente sea una cuestión ligada al mayor tiempo que los carotenos rojos tardan en formarse. En los mejores nóveles, más rojos y con menos amarillo el rápido crecimiento en el nido del plumaje y la lenta absorción del pigmento rojo hace que alas y colas aparezcan blancas, y permanecerán así durante la pigmentación del resto del plumaje durante la primera muda, a menos que pierdan alguna pluma y vuelva a crecer, mientras que en los ejemplares de menor valor, es decir con mucho amarillo, que aunque pigmentados con colorantes nunca tendrán el color rojo intenso deseado, la rápida absorción del pigmento amarillo, hace que las grandes plumas se pigmenten de este color.

Esto explicaría además la mejor calidad de lipocromo rojo que presentan los sujetos de alas blancas.

Es evidente que sigue sin estar claro los motivos de las distintas coloraciones en remeras y timoneras de nuestros canarios, pero esta vez, al contrario de lo que ocurre con otras variedades, tanto el estándar como la tendencia o moda, van de la mano y nos obligan a procurar obtener ejemplares de rojo mosaico de gran lipocromo y que además, presenten las grandes plumas lo más blancas posible, si queremos no ser penalizados en el apartado categoría, apartado este que desglosaremos exhaustivamente en el próximo artículo que le dedicaremos a esta magnífica raza de canarios de color.

 

Los canarios mosaicos, se aprecia un fuerte dimorfismo sexual, por lo que describiremos por separado cada una de los géneros.

MACHO:

Las zonas de elección se presentarán bien marcadas, estas se centraran en la mascara facial que rodea los ojos y el pico, en los hombros, en el pecho y en la rabadilla.

Sus principales defectos, la máscara facial muy reducida o partida, el pecho poco marcado, la excesiva extensión de las zonas pigmentadas y el exceso de pluma.

HEMBRA:

En las hembras mosaico las zonas de influencia del color quedan limitadas a las cejas, hombros, rabadilla y ligerísimamente en el pecho.

Sus principales defectos, la excesiva extensión de las zonas pigmentadas, el exceso de pluma y la carencia de alguna de las zonas de elección del color.

 

 
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